¿Qué pasó? Con vos, conmigo, qué pasó.
Cuándo fue que te encontré, en qué mundo.
¿Y quién tuvo la culpa? ¿Y quién movió primero?
¿Y ese vino, cómo hizo para saberlo todo?
Puedo cada noche adentrarme en el mundo e ignorar que el mundo existe.
Puedo hacer de cuenta sin querer que todo lo demás no es cierto.
Puedo. Puedo muchas cosas. Puedo sentirme débil, vulnerada, vulnerable, o puedo sentirme más fuerte que el plomo y las piedras y las nubes.
El mar es un imán y cada ola viste un polo distinto. Me atrae tanto como me empuja hacia la orilla.
El mar es un imán que lleva siempre la misma carga, opuesta para los ojos que no pueden esquivarlo, para los oídos que escuchan el vaivén.
Mirar el mar, imposible mirar el mar, mirarlo todo, tan imposible como no mirarlo.